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Mes: octubre 2015

Cómo el Pensamiento Basado en Riesgo puede favorecer a mi empresa

Risk Based Thinking (PBR)

RBTEn el Pensamiento Basado en Riesgo (PBR), entender variabilidad, azar e incertidumbre constituye a mí parecer una de las cuestiones más importantes. No obstante, la dificultad para entender estos conceptos des de la perspectiva de empresa, es una constante, y el desánimo desincentiva su uso y por tanto se desaprovecha su utilidad.

En este sentido, la nueva ISO 9001:2015, nos da la oportunidad de incorporar y interiorizar en nuestra Organización un PBR basado en estos conceptos, y por tanto, de aprovechar su utilidad.

En este post me he propuesto explicar los conceptos de variabilidad, azar e incertidumbre de forma ágil y gráfica, pero será trabajo del lector consolidar su comprensión a partir de intentar relacionar su realidad empresarial con lo aquí expuesto.

Cuando tomamos decisiones pensamos en resultados y consecuencias. Los resultados (o estados de una variable) son indicadores de la variabilidad. En principio, convendremos que, a más variabilidad en los posibles resultados, mayor será la incertidumbre que tengamos sobre el futuro de una decisión. No es lo mismo predecir el resultado en el lanzamiento de una moneda que en la tirada de una ruleta. Pero, como veremos, en situaciones de completo azar, este efecto de la variabilidad desaparece.

Por otro lado, los resultados pueden estar condicionados (o “influidos”), o producirse totalmente al azar. No es lo mismo jugar a la lotería primitiva que jugar una partida de ajedrez.

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LO COMPLEJO Y ÚTIL DE LA PREDICCIÓN

Cómo las predicciones pueden ser útiles en el mundo de la complejidad

Como siempre decimos, el riesgo es incertidumbre y ésta, expectativas y predicción.

Pero, ¿Qué es la predicción?¿Es todo predecible?¿Todo lo predecible nos aporta utilidad? Y sobre todo, ¿Cómo de fácil o difícil es predecir?

Lo complejo y útil de la predicción.
Lo complejo y útil de la predicción.

En este post, partiré de las ideas de Jeffrey Kluger plasmadas en su libro titulado simplejidad”. En él, este periodista de la revista Times y coautor de “Apolo 13”, aborda el hecho de porqué en tantas ocasiones las cosas simples acaban siendo complejas y cómo las cosas complejas pueden ser extraordinariamente simples.

Como muy bien expone en su libro, a los científicos de la complejidad les gusta hablar de ideas como el “caos puro” o la “robustez pura”, ya que ambas son cosas extremadamente simples. Una habitación vacía llena de moléculas de aire caliente puede no ser un lugar muy interesante, pero es un lugar extraordinariamente activo en el que las moléculas giran en todas direcciones a la vez, dispersándose caóticamente por cada esquina y grieta posibles. Por otro lado, un pedazo de carbono enfriado hasta lo que se conoce como cero absoluto, ni es interesante ni es activo.

De esta manera se define lo robusto como extremadamente estático y ordenado, y lo caótico como extremadamente activo y desordenado.

Lo interesante del tema es que en ninguno de estos dos extremos encontramos complejidad alguna, en el sentido de que no resulta difícil explicar ambos estados. En uno de los casos, tendremos la absoluta certeza de que, sino hacemos nada, el pedazo de carbono seguirá exactamente igual mañana, y pasado mañana y el próximo año. Por otro lado, también tendremos la absoluta certeza de que no se podrá predecir con la más mínima exactitud en qué lugar se encontrará una molécula de aire concreta en un instante determinado. Simplemente habrá cambiado de lugar.

Así, en el reino de la simplicidad, donde se encuentra lo caótico y lo robusto, la predicción no aporta nada.

Será por tanto en el mundo de lo complejo, donde la predicción puede aportar su utilidad, pero a la vez, donde será más difícil hacerlo.

Y los seres vivos, por ejemplo, se encuentran justo a mitad de camino entre el caos y la robustez puros, y por tanto, intervienen en casos en los que predecir suele ser de extrema complejidad.

En este contexto, gestionar la incertidumbre, supondrá en la mayoría de ocasiones predecir sobre aspectos en los que intervienen elementos complejos. De esta manera, parar un momento a pensar sobre la complejidad de dichos elementos nos ayudará sin duda a entender la magnitud del problema al que nos enfrentamos cuando queremos predecir y el grado de utilidad que nos podrán aportar sus resultados.

Y hacer este ejercicio de análisis y reflexión de lo que queremos predecir, de lo que podemos llegar a obtener y de su utilidad, no siempre se hace, y de ahí que muchas veces no encontremos resultados útiles o no busquemos lo que necesitamos.

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