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La nueva ISO 9001:2015 y el Riesgo

Una opinión diferente

ISO 9001:2015, una nueva visiónLos futuros cambios que introduce ISO9001:2015, y especialmente el enfoque basado en riesgo, están siendo objeto de debate en numerosos foros en cuanto a cual debe ser la forma de afrontarlos.

Y en este entorno, no es de extrañar que aparezcan expertos en gestión del riesgo, proclamando sus virtudes y ofreciendo píldoras formativas, webinars, cursos, seminarios y manuales para su implantación.

 También es normal que se pronuncien detractores en la materia, que consideren que el Think Based Risk no es más que una forma de introducir complejidad al sistema sin un aporte de utilidad tangible.

Lo cierto es que la nueva ISO 9001:2015 introduce el concepto de “riesgo” más como filosofía que como criterio y eso hace que detractores y defensores tengan argumentos de sobras para defender sus tesis.

Yo personalmente no voy a entrar en las habituales discusiones entorno a qué es lo que estaban pensando los miembros del comité ISO cuando introdujeron el concepto. Tampoco entraré a opinar en si debería haberse considerado explícitamente seguir los principios de ISO 31000:2009.

Pero en lo que si voy a posicionarme porque es algo que hace tiempo tengo muy claro es que, ante la aparición de un nuevo concepto, o de una nueva forma de enfocar conceptos existentes, tenemos una buenísima oportunidad de mejora.

La idea es no pensar en el motivo que hizo que un comité de expertos pensaran en un tema concreto. La idea, es pensar en como ese concepto y/o sus acepciones y variantes pueden ser útiles para nuestros propósitos.

 Y en el caso concreto del enfoque basado en riesgo, quizás por ser una disciplina que hace tiempo que estudio, creo que las oportunidades que tenemos de sacarle provecho son enormes.

A mi entender, considerar el riesgo como profesionales de la calidad, es una muy buena oportunidad para profundizar en conceptos como la incertidumbre y su naturaleza, los sesgos y errores a los que todas las personas estamos sujetas, a la forma en la que damos como ciertas determinadas premisas no contrastadas o a lo mucho que interviene el azar en procesos que consideramos exclusivamente causales…

La comprensión de los procesos y su funcionamiento son de per se un atributo de la calidad y pensar que se comportan de forma puramente determinista en un mundo de causa y efecto, suele hacer que perdamos perspectiva y por tanto nos impide crear y retener conocimiento de altísimo valor.

En definitiva, si alguien me preguntara cómo debe afrontar el concepto de enfoque basado en riesgo, le diría que en primer lugar, centrándose en entender qué es la incertidumbre y en lo sencillo o complejo de su cuantificación según sea el caso.

En segundo lugar, le recomendaría que no aceptara como única, ninguna metodología de análisis y sobretodo, que no tratara el riesgo como un requisito de norma sobre el que hacer un procedimiento o instrucción, un análisis con una matriz de evaluación al uso y esperar a que al auditor tenga suficiente.

Y finalmente le diría que considerara este concepto (riesgo) que brinda la nueva ISO 9001:2015, como una “oportunidad” para adentrarse en una disciplina fascinante, mezcla de filosofía, psicología, matemáticas, estadística y gestión que sin duda le hará crecer profesionalmente.

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